8 de septiembre 2025
De objetivos a propósito, el sentido de los OKRS
Por qué los OKRs son clave para movilizar los cambios que realmente importan. El verdadero desafío no está en aplicar una receta, sino en cambiar el “mindset”.
En los últimos años, los OKRs (Objectives and Key Results) han ganado popularidad como una forma de gestionar objetivos en organizaciones que buscan mayor foco, alineación y resultados con propósito. El verdadero desafío no está en aplicar una receta, sino en cambiar el “mindset”.
Se trata de dejar atrás hábitos muy instalados, como el control excesivo o la planificación rígida, y adoptar otra lógica basada en compromiso, experimentación y aprendizaje continuo. Este enfoque propone abrir el espacio a conversaciones más ricas, el trabajo colaborativo, salir de la zona de confort y alcanzar resultados con verdadero impacto.
El cambio cultural detrás de los OKRs
Los OKRs no son un sistema de control. Son una práctica de alineación y aprendizaje orientada a movilizar los cambios en una organización. A diferencia de los KPIs, que reflejan una mirada centrada en el rendimiento y la salud de la operación, los OKRs invitan a formular objetivos ambiciosos y transformadores. Para lograrlo, invitan a trabajar en la incertidumbre, abrazar la experimentación y, sobre todo, empoderar a equipos y personas.
Los problemas de adopción aparecen cuando se los aplica con la misma lógica que pretenden dejar atrás: se los trata como un listado de actividades a monitorear, se les asignan puntajes o se los vincula a bonos o remuneraciones. Los OKRs están diseñados para tensionar creativamente los límites de lo posible y aprender en el camino para generar cambios.
Cuando se implementan correctamente, los OKRs fortalecen la resiliencia de la organización —es decir, su capacidad de resistir golpes y seguir adelante— y también potencian la antifragilidad, que es crecer y mejorar a pesar del estrés y la incertidumbre.
¿Qué debemos evitar para potenciar los cambios con OKRs?
- Confundir actividades con impacto: un OKR debe estar orientado a un cambio valioso y no un checklist de tareas. Siempre debe primar el espíritu transformador e inspirador por sobre un enfoque burocrático.
- No diferenciar métricas de impacto vs. esfuerzo: evitar declarar Key Results a partir de entregables en lugar de cambios verificables.
- Multiplicar OKRs no multiplica los resultados: creer que ser ambicioso es ir por una gran cantidad de OKRs, solo consolida la dispersión y pérdida del foco buscado.
- Avanzar en la implementación sin diálogo: aunque la dirección establezca prioridades, el imponer OKRs sin cocrear genera resistencia. Es necesario que la organización converse sobre lo que quiere lograr en todos los niveles.
¿Qué podemos hacer para una adopción saludable?
- Empezar en pequeño: Empezar por un piloto permite aprender, ajustar y generar aprendizajes antes de escalar, de forma rápida y ligera.
- Enfocarse siempre en el cambio que queremos lograr: Cada resultado clave debe responder a la pregunta: “¿Qué cambiará si esto se logra?”. La respuesta debe ser clara y verificable para que sea realmente importante.
- Transformar documentos de seguimiento en conversaciones: El valor real de los OKRs está en las conversaciones que se generan. El enfoque cobra vida formulando interrogantes como: ¿por qué elegimos este objetivo?, ¿qué tan ambiciosos queremos ser?, ¿qué estamos aprendiendo?
- Valorar el aprendizaje como parte del resultado: Los OKRs bien implementados no garantizan el cumplimiento absoluto; garantizan que haya dirección, medición y aprendizaje continuo.
Los OKRs no son para todos, pero pueden marcar la diferencia…
Los OKRs tienen más probabilidad de prosperar cuando se valora la autonomía, el aprendizaje y con fuerte conexión con el propósito. Por el contrario, es probable que generen resistencia o se adopten superficialmente en entornos dominados por la urgencia, la microgestión o la intolerancia a la incertidumbre.
Adoptar OKRs es una oportunidad que nos invita a revisar las prácticas más establecidas y cuestionar, de la forma más transparente posible, qué tanto estamos dispuestos a dejar atrás para transformarnos.
Ahora es cuestión de dar el primer paso hacia una gestión con propósito.